- Casa. Después de tanto dirimir, al final he establecido mi nido en la capital. Aunque era mi última opción, por eso de la masificación, los turistas y el ir y venir constante, gracias a mi Mara y a Corina me siento como en casa. Hogar dulce hogar. De la casa os digo que está en Noord, que cada día tengo que tomar un ferry para llegar a Amsterdam capital y que es fabuloso eso de navegar un ratito cada día. Eso sí, todo este romanticismo no sé cuánto va a durar, porque cuando empiece a llover y a helar, eso de cruzar el río no va a ser taaaan bonito.
Puntos positivos: compartir casa con una de mis mejores amigas y compañeras de vida. Mi negra siempre está ahí. ¡Y tengo peluquera y profesora de salsa gratis!
Puntos no tan positivos: Vivir con un gato gordo, que solo quiere comer y que deja más pelo que yo.
Rep, o Repollo, o Repugnancio (según quien le llame). El gato más GORDO que he visto jamás.
- Trabajo. O internship, que dicen aquí. En fin, ir con todas las ganas a hacer cosas para otros. De momento me encanta. Hago de todo. Y sí, como dice mi padre, soy la "puedes" (¿puedes hacerme esto? ¿puedes fotocopiarme lo otro? ¿puedes ayudarnos a montar una exposición?) Pero oye, la gente del Cervantes es majísima y como se suele decir, sarna con gusto no pica. En absoluto.
Entrada del Cervantes, despejada y sin bicis. Tengo que sacar más fotos y veréis el cambio.
- Cursos. Después de que el universo me enviara MUCHOS avisos (cambios de horario, de tarifas y demás), mi intención de hacer un curso de holandés se esfumó. Lo dejo en reserva, y si después de Navidades sigo por aquí, pues ya retomaré la búsqueda de cursos baratos (misión casi-imposible). Sobre el curso de formación de profesores de ELE, de momento bien. Solo he tenido una sesión, pero eso de empezar un curso (que en principio tenía pinta de teoría en vena y nada más) con el juego de la pelota para presentarnos todos, tengo la impresión de que irá bien.
Lo que iba a ser mi zona de descanso en la pausa del curso de holandés. Aunque ahora que lo pienso, esto en invierno... ¡FRÍO!
Y sí, después de algunos dolores de cabeza, visitas y llamadas al Consulado español (sobre todo a Esperanza - ¡qué acierto de nombre!) ya tengo mi sofinummer (con el que puedo ser persona de derecho) y cuenta bancaria. Así que ahora ya sí. Puedo ir a comprar al super, pagar los billetes de tren a precio holandés y no turista. ¡Felicidad máxima!








